Lutería en Luque

jueves, 18 de septiembre de 2025

Luque

Orígenes de Luque

Benjamín Velillla

Extractos de una conferencia leída en el "Centro Valderrama", el 29 de setiembre de 1960, según publicación del "Portal guaraní".

           (...)

           En todo pueblo, estudiar la propia historia suele ser un coronamiento intelectual, que asoma recién después de haber satisfecho otros cometidos más perentorios para adquirir la adultez orgánica, la capacitación fructífera de una mayoría de edad en la vida, lo mismo en lo individual que en lo social o colectivo.

            (...)

           Mi colaboración esta noche será más aplaudir y fomentar este promisor impulso local, que para resolver los esclarecimientos propuestos por el Centro que nos reúne, cuya empresa llevarán a su término los futuros investigadores de la misma ciudad, pues las cuestiones de cómo se originaron las poblaciones del suelo patrio paraguayo, están envueltas en oscuros problemas comunes no desentrañados aún, no habiendo en nuestros registros oficiales sino débiles y deshilvanados indicios que escaparan de las diversas devastaciones y peripecias sufridas por el país.

            Si de la Capital, Asunción, sabemos algo más, es en su mayor parte por documentos extraídos de archivos extranjeros, especialmente de España, gracias a numerosísimos historiógrafos americanos que realizan investigaciones en sus depósitos de rica escribanía colonial.

            No obstante, aunque no nos sea dable producir informaciones completas, o definitivas en tales respectos, constituye, sin duda, un deber ciudadano aportar lo que cada cual logra conocer en el sentido de la estructuración histórica del territorio nacional. Y en este concepto yo les diré lo que sé de Luque, siendo ello poco, pero tal vez útil para orientar otras investigaciones más fecundas.

            El territorio de este Distrito se halla incorporado a nuestra historia conjuntamente con las primeras tierras descubiertas alrededor de la primitiva "Casa Fuerte" de Asunción, fundada en 1537.

            Los primeros españoles de la conquista llegarían ya por acá en procura de maderas, productos alimenticios o exploraciones que sus necesidades les aconsejaran.

            Menciones de 1538 indican la existencia de una gran toldería de aborígenes en las proximidades de ciertas lagunas que los habitantes llamaban MAIRENU, según la ortografía castellana, el cual nombre tal vez fuera MBAE-Y NU, expresado en guaraní que habría significado "lugar de manantiales", dando razón a don Fulgencio R. Moreno, quien supone que aquella zona del MAIRENU es la que después llamaron "Campo Grande" los mismos españoles.

            Los montes hacia el Este de aquella comarca denominaban los indios CAAGUY GUAZU considerándolos extendidos por unas diez leguas en tal viento, según consigna en las Memorias el Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca.

            De esos montes, que indiscutiblemente comprendían el actual partido de Luque, sacó el Gobernador Irala el maderamen para las primeras edificaciones de Asunción, indicadamente palmas, que sirvieron para empalizadas, paredes y también techos de las casas.

            Tenemos el documento concreto indicativo de que Irala hizo cortar y acumular tres mil palmas poco antes de llegar el Adelantado Cabeza de Vaca, en Marzo de 1542, siendo dichas palmas uno de los primeros motivos de discordia entre aquellos célebres conquistadores del Paraguay.

            Pensó Irala emplearlas en un cercado de "palo a pique" encerrando el naciente caserío de la futura ciudad, como en una especie de fortaleza, o reducto fortificado, que le protegiera contra los asaltos sorpresivos; pero Alvar Núñez resolvió hacer con las palmas edificios de gobierno y residencias, comenzando por levantar una casa de dos pisos para su propia habitación, cuatro piezas a ras del suelo y otras cuatro encima de las primeras.

            Aquella casa les pareció a Irala y sus compañeros de fundación, un lujo rumboso, de pura ostentación, fomentando críticas y comentarios desfavorables.

            Con motivo de la misma edificación, que los opositores llamaban "el palacio del Adelantado", se inventó un perfeccionamiento arquitectónico que hizo época, la teja de palma, o canaleta de esa madera ahuecada, con la cual se sustituyó el techo pajizo que tenían las casas asuncenas, al estilo de las chozas indígenas de la región. Las crónicas mencionan a un carpintero, Juan Rodríguez, como inventor y primer fabricante de las canaletas puestas sobre la casa del Adelantado.

            Pero a pesar de las murmuraciones y reparos de entonces, la nueva techumbre se hizo después general en el Paraguay. Hasta cerca de un siglo después de su fundación, Asunción fue una ciudad de techos de palma en la mayoría de sus edificios públicos y privados.

            Las discrepancias de "iralistas" y "alvaristas", comenzadas con las famosas palmas de esta región de Luque, acrecentadas con otros asuntos, terminaron, como es sabido, en un violento motín contra el Adelantado Alvar Núñez, quien fue depuesto de su alta investidura y remitido preso a España en 1544.

            Así Luque se vio ya complicada en la primera revolución política habida en nuestro país, sí bien sin la complicidad de sus moradores.

            El Adelantado Alvar Núñez trajo al Paraguay los primeros veintiséis caballos que iniciaron la ganadería equina en nuestro suelo, que al principio fueron puestos en una isla frente a la Capital, llamada por esa razón "Isla de las Yeguas" entonces; y en 1556 llegaron, también, las primeras vacas importadas desde el Brasil por Juan de Salazar.

            Aquellos planteles ganaderos se desarrollaron multiplicándose rápidamente; y hacia 1570 las haciendas se extendían ya por Campo Grande, hasta el arroyo Yuquyry, en varias estanzuelas organizadas.

            Pero la región se encontraba sujeta a las continuas depredaciones de los indios del chaco, guaiqurúes y agaces, tradicionales azotes de las sementeras guaraníes, depredaciones que se intensificaron con el cebo del ganado español introducido. Esta situación determinó la fundación de tres fortines, denominados "presidios" en las crónicas contemporáneas para vigilancia y el resguardo de las estanzuelas. Uno en Itapúa, actual distrito de Limpio, otro llamado de las Salinas, seguramente caracterizando los terrenos bañados por el arroyo Yuquyry, y otro fortín en San Lorenzo del Campo Grande.

            Contaba cada uno con atalayas de observación y una dotación de soldados que vivían con sus familiares en cada puesto.

            El "presidio" de las Salinas fue, probablemente, el más remoto origen de Luque. No es posible ahora fijar con precisión el sitio donde se instaló el fortín, pero se puede deducir de algunas referencias congruentes que no debió estar muy distante del asiento de esta ciudad.

            En 1603 el Cabildo de Asunción autorizó un gasto para reparar "los corrales del presidio de las Salinas", según acta capitular del 8 de Noviembre de dicho año; y treinta y dos años después, en 1635, el Gobernador Martín de Ledesma Valderrama, concede, por Merced Real, a un Capitán Miguel Anton de Luque, dos leguas de campo "en el valle de las Salinas, donde se halla y es encomendero feudatario desde hace más de veinte años", dice la providencia. Este acto gubernativo parece ser la primera mención del nombre de Luque en estos parajes, y debe de ser el fundamento de Azara para consignar en su "Historia y Descripción de la Provincia del Paraguay", escrita en los primeros años del siglo XIX (1800), que el Gobernador Valderrama fundó el pueblo.

            Es probable que aquel Capitán Antón de Luque haya sido uno de los Jefes del Primitivo fortín; o bien uno de los primeros ganaderos de la zona adyacente.

            Pocos años después de aquella concesión, en 1649, fue electo Gobernador el famoso Obispo Fray Bernardino de Cárdenas, de turbulenta actuación contra los jesuitas, y el Capitán de Luque se hizo uno de sus garantes legales para la posesión del cargo, conforme a las Leyes de Indias, lo cual revela que el Capitán era vecino de respetable posición social.  Casi un siglo más tarde, en 1743, otro Miguel de Luque, que por la distancia de tiempo considero habrá sido un nieto del anterior mencionado de igual nombre, hizo una donación, por testamento, al seráfico Convento de San Francisco, de "veinticinco fanegas de tierras de labor en el paraje donde se encuentran las casas y corrales de las Salinas habidas de mis mayores" dice la manda respectiva, que obra en la sección de Títulos de Propiedad del Archivo Nacional.

            El Convento de San Francisco erigió en esa pertenencia una Capilla bajo la advocación de la Virgen del Rosario y habilitó en la misma una fábrica de ladrillos, en el lustro de 1750 al 55.

            Si la Capilla erigida entonces fue el origen de la actual iglesia parroquial de esta ciudad, y esta sucedió a aquella en el mismo sitio, tendríamos que los corrales del primitivo fortín estuvieron también en los terrenos de la presente Iglesia, por la lógica ilación de los dispersos documentos señalados.

            Positivamente, desde la erección de la Capilla de los franciscanos se fue cambiando, poco a poco, el antiguo nombre de "valle de las Salinas", por el de "valle de Luque", en los documentos de la época, hasta que en 1781, cuando el Gobernador Pedro Melo de Portugal hizo la primera distribución administrativa de la Provincia en seis Villas, con catorce Partidos jurisdiccionales de la capital en lo militar y civil judicial, también denominadas Compañías, se consagró definitivamente el nombre oficial de "partido de Luque", que conserva en la actualidad este distrito y su ciudad cabecera.

            La obra de Azara que hemos citado, editada veinte años después de la división administrativa del Gobernador Melo de Portugal, presenta esta población como vice parroquia de la Catedral de Asunción, con tres mil ochocientos habitantes en ese tiempo.

            Estos son los únicos datos claros que me son dables ofrecer en esta reunión del Centro, sobre el período colonial.

            El proceso consecutivo de la Independencia Patria brinda, en cambio, a la historia de Luque, luminosos episodios y figuras personales que son glorias inequívocas de la ciudadanía lugareña.

            (...)

            Tiene Luque el privilegio de poder ostentar en el Sesquicentenario de la emancipación nacional una lista, aunque trunca, de su Compañía de Urbanos, hecha en 1806 para el servicio militar de la época, comprendiendo los vecinos de 16 a 45 años de edad. Esta lista, que contiene ahora treinta y dos nombres conservados en los papeles respectivos que guarda nuestro Archivo Nacional, descubre también, así, algunos vecinos que, indudablemente, fueron movilizados en 1810 para constituir las fuerzas de la Provincia contra la invasión de Belgrano, dentro del Partido luqueño.

            Solamente de Ibyray (Trinidad) se conoce hoy una lista análoga de aquellos gloriosos contingentes que combatieron en Paraguarí y Tacuarí.

            La compañía de Luque estaba mandada por el capitán Vicente Antonio Montiel en 1811.

            En la guerra contra la Triple Alianza, de 1865 al 70, Luque tiene la brillante representación de veintiséis jefes y oficiales altamente reputados, que salieron de su vecindario. Sus nombres podemos individualizarlos gracias a la lista, que se conserva también en nuestro Archivo, de todos los oficiales en servicio activo o retirados, vivientes en 1864, confeccionada por el Ministerio de la Guerra, señalando seiscientos treinta y seis jerarquías titulares, desde el General Solano López hasta el último subteniente, los cuales constituyeron los primeros comandos del Ejército Nacional en la guerra. Dicho censo indicaba, además de las jerarquías, los pueblos de procedencia de los militares y su tiempo de servicio activo y de retiro.

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(https://www.portalguarani.com/1309_benjamin_velilla/19697_origenes_de_luque__por_benjamin_velilla.html, visitado en agosto de 2025) 

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